EL CÍRCULO VICIOSO DE LAS PEQUEÑAS EMPRESAS.

EL CÍRCULO VICIOSO DE LAS PEQUEÑAS EMPRESAS.

Por Stefania Scarone
En Uruguay existen miles de micro y pequeñas empresas, muchas de ellas compuestas por pocas o simplemente una sola persona (el emprendedor/dueño/administrador) que planifica y ejecuta la actividad entera de la empresa. De acuerdo a datos del INE actualizados en el 2008, en el Uruguay la cantidad de micro y pequeñas empresas asciende a casi 115.000 establecimientos
(Scarone, Carlos et al, 2009).
Es habitual que aun creciendo en facturación, estructura y necesidad de personal, el comportamiento de estas empresas continúe siendo similar al de aquellas micro empresas que recién comienzan a funcionar. Desde la experiencia de trabajo de Griffin Scarone Consultores, hemos podido observar y comprender algunas de las dificultades más acuciantes que enfrentan este tipo de empresas, de manera de poder actuar sobre ellas.Observamos que existen problemas comunes a todas ellas, y que una vez establecido este patrón de comportamiento resulta difícil erradicarlo ya que terminan siendo círculos viciosos si no se busca el apoyo de una visión de afuera, que puede ser brindada por consultoras y profesionales externos que posean experiencia en trabajo con pequeñas empresas. Aun en los casos en que la empresa es saludable desde la óptica comercial y financiera, y en los que se ha logrado crecer en ventas, persiste ese tipo de pensamiento y comportamiento que imposibilitan un crecimiento saludable y no permiten la supervivencia de la empresa en el mediano y largo plazo.
Algunos de los comportamientos más nocivos con los que nos hemos enfrentado son:
  • Confusión entre la economía familiar o personal y la de la empresa o emprendimiento. Esto se presenta en general durante el comienzo de las actividades de la empresa pero en muchos casos persiste una vez que la misma funciona y tiene vida propia.

  • El empresario se encuentra abocado a la operativa diaria (proveedores, distribuidores, producción, logística, etc.), lo que trae aparejadas, entre otras, las siguientes consecuencias:

    • El empresario posee visión de árbol u operativa en detrimento de la visión de bosque y de planificación estratégica.

    • La falta de tiempo limita el conocimiento y las posibilidades de acceso a programas estatales o internacionales que puedan brindar apoyo empresarial.

    • No hay aprovechamiento de herramientas o políticas que podrían favorecer a la empresa.

    • Desaprovechamiento de las líneas de crédito de fomento para pymes.

    • No existen posibilidades de acceder a capacitación continua.

    • Falta de proyección de mediano y largo plazo.

    • Poco análisis del mercado, de la situación de la competencia y en general del entorno.

    • Utilización de prácticas inadecuadas en los procesos de selección y contratación de personal.

  • En muchos casos sucede que la empresa crece por encima de lo esperado, lo cual puede y debería ser positivo, pero muchas veces implica que el emprendedor, acostumbrado al modelo familiar de toma de decisiones, se vea desbordado y no tome las decisiones adecuadas.

  • Sucede en forma habitual que crecer por encima de las posibilidades de la empresa lleve al fracaso del emprendimiento.

  • Este tipo de empresarios tiene muchas veces baja capacidad de asociación, ya que tienen por costumbre operar individualmente. Esto repercute negativamente en muchos aspectos, entre otros en las posibilidades de una gestión empresarial enfocada a un mundo global con una economía abierta.

  • La ausencia de personal capacitado especialmente para aspectos administrativos, de gestión o contables, lleva a que no existan o existan muy pocos controles administrativos en la empresa, no se aprovechen beneficios fiscales que puedan existir y se desconozca la real rentabilidad de la empresa. Vinculado con esto se observa que muchas veces se emplean metodologías inadecuadas para el costeo de sus productos o servicios, lo que lleva a una incorrecta fijación de precios y en general a una pérdida o menor ganancia de la supuesta con cada unidad vendida.
Como mencionábamos, estos problemas terminan siendo círculos viciosos porque la forma de funcionamiento de los mismos determina que se retroalimenten y continúen existiendo. Para ser más claros: si el empresario está abocado a la producción diaria, la distribución y las ventas de los productos que comercializa, es casi imposible que encuentre tiempo para pensar en ampliar la cantidad de puntos de venta a los que llega, que comience a exportar, que se le ocurran nuevas ideas para producir y vender o que logre implementar nuevos métodos productivos o de venta. Si la cabeza y el tiempo del empresario están abocados a la resolución de conflictos del día a día difícilmente pueda saber acerca de nuevas iniciativas estatales para apoyo a micro o pequeños empresarios o encuentre el tiempo para capacitarse. Como con todos los círculos viciosos, la única forma de poder salir de ellos es cortarlo de raíz. ¿Cómo es posible aplicar esto a las realidades de pequeños empresarios?Esta es una de las dificultades más fuertes con las que nos hemos encontrado como consultoras ya que tiene su base en una forma de ser, en la personalidad misma de este tipo de empresas y por lo tanto implica que debemos “mover los cimientos” de la empresa y la mentalidad del empresario. Es difícil poder convencer a un empresario de estas características de que debe parar, observar este círculo vicioso e intentar cortarlo. No porque el empresario sea ajeno a esta realidad sino porque no cree poder cambiarla. El empresario se ve “inundado” de problemas en el día a día y considera imposible poder pensar en algo más que la resolución de los mismos. Pero si esto no se corta, si no se comienza a planificar, a comprender la coyuntura en la que está inmersa la empresa, si no se analizan posibilidades de crecimiento para el mediano y largo plazo, es poco probable que la empresa subsista. Por eso es que la tasa de supervivencia de los emprendimientos es baja luego de los primeros meses. E incluso aquellos que sobreviven tienen pocas probabilidades de éxito si no asumen que es necesario poder dedicarle tiempo a la toma de decisiones y el análisis estratégico.
El punto de quiebre se encuentra en la posibilidad trabajar con el empresario y que este asuma y comprenda las ventajas de invertir en asesoramiento. Esto puede parecer imposible cuando una empresa lucha por sobrevivir en el día a día pero es necesario considerar todas las posibilidades de trabajo que pueden darse y considerar este asesoramiento o consultoría como lo que es; una inversión y no un costo. Esto quiere decir que el monto que se invierta redundará en mayores ventas, menores pérdidas, mayor rentabilidad para la empresa u otros beneficios, por lo que finalmente terminará pagándose solo. Para trabajar adecuadamente, el consultor debe ser capaz de evaluar objetivamente la empresa, tanto en los aspectos negativos como positivos (internos y externos) y elaborar un diagnóstico.
Debe sumergirse en el mercado en el que se desempeña la empresa, conocer sus competidores y proveedores clave. También debe ser capaz de comprender sus aspectos económicos y financieros; sus costos, ventas y rentabilidad. Una vez que se conoce a fondo la realidad de la empresa con la que se trabaja, es posible establecer junto al empresario objetivos claramente definidos, realistas, alcanzables y con un horizonte temporal definido y planes concretos para alcanzar estos objetivos.

Algunos de los objetivos de trabajo que pueden plantearse pueden ser:

  • Incremento de ventas en el mercado local, internacional o ambos.
  • Investigación de mercados internacionales para introducción de los productos que elabora o comercializa la empresa.
  • Reducción de costos.
  • Acceso a programas del estado que posibiliten subsidios o ayuda empresarial (por ejemplo para comenzar a exportar, producir, adquisición de maquinaria).
  • Elaboración de planes para acceso a créditos del sistema público o privado.
  • Establecimiento de una estrategia comunicacional.
Así, la empresa comenzará a pensar en formas de crecimiento sustentables en el mediano y largo plazo, en formas de funcionamiento saludables y se romperá el círculo vicioso negativo. En definitiva, será capaz de subsistir.
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